jueves 6 de noviembre de 2008

A Dios rogando...

Nuestro ex Presidente del Gobierno anda de viaje por el Magreb. Una de sus últimas paradas ha sido Túnez, donde mañana se conmemoran los 21 años de la toma de poder de su Presidente, Ben Ali, o el Día del Ascenso, nombre oficial de la festividad.

Aznar ha demostrado su falta de tino para escoger a sus amigos en varias ocasiones (recordemos la foto de las Azores), pero esto de ensalzar las virtudes de un dictador como el presidente tunecino, es nuevo en su repertorio.

A pesar de que Túnez tiene mucha menos mala prensa que el resto de países del Magreb, no ha gozado de libertad desde su descolonización en 1956. Es necesario reconocer que el proceso fue menos violento que en el resto de países de la zona y fue llevado a cabo más eficientemente (por ejemplo Argelia aún arrastra conflictos derivados de aquel momento). No obstante, desde entonces, Túnez sólo ha conocido dos presidentes: Burguiba y Ben Ali, habiendo tomado el poder el segundo mediante un golpe de estado, siendo primer ministro, en 1987.

No siendo una república islámica, aunque sí un estado de confesionalidad musulmana, ha permitido determinado grado de libertad en ciertos aspectos, como la situación de la mujer, que ciertamente le dan un aspecto de vanguardia del Magreb o país más avanzado de la zona y más en estos momentos en que se está convirtiendo en un destino turístico muy solicitado por los europeos.

Pero la realidad de Túnez es otra bien distinta: limitación de la libertad de expresión, represión de la oposición política y encarcelamiento de la misma, corrupción, torturas y otras características que le hacen alejarse de la definición de régimen democrático. De hecho, Freedom House le da la puntuación más baja en su ranking de derechos políticos.

La pantomima de las elecciones, en las que la Agrupación Constitucional Democrática (el partido de Ben Ali) lleva ganando desde 1987 cada comicio celebrado por unos porcentajes poco propios en los regímenes democráticos (entre el 95 y el 98%) y en las que el resto de partidos que componen las cámaras son meras comparsas, pues la auténtica oposición está en la cárcel, intentan hacer creer que Túnez es una democracia plena, para poder ejercer de intermediario autorizado entre los países árabes y occidente.

De paso, y ya que le quedaba cerca, ha visitado también la Argelia "democrática" de Buteflika, quien está pensando en reformar la constitución para poder mantenerse un tiempo más en el poder.

Con estas compañías que tiene Jose Mari, me sorprende realmente que sea capaz de decir en Praga que Cuba sigue siendo una tiranía (lo cual tampoco es falso). Para Jose Mari, todos los tipos de terrorismo son lo mismo, pero las dictaduras lo son menos si son amigas suyas. La ley del embudo.